Ya sé que llego un poco tarde, porque esto sucedió hace tiempo, pero no por eso me deja menos perplejo.
¿Os podéis creer que hay un negocio clandestino que organiza orgías gays en Bruselas?
Y yo me pregunto, ¿por qué en Bruselas?
¿Por qué no las organizan en mi ciudad?
Si no fueran muy caras yo me apuntaría.
Pero la cuestión principal no es esa.
El problema ya no es que alguien gane dinero organizando bacanales de sexo y drogas para hombres.
El quid de la cuestión, y el auténtico motivo de escándalo ahora mismo, es pensar que la gente que asiste a estas fiestas no tiene ningún miedo a contagiar o dejarse contagiar por el virus más famoso a fecha de hoy.
¿Estamos hablando de una gran irresponsabilidad?
¿Es más importante mantener el pito saciado que el cuerpo sano?
Podríamos hacerle esta pregunta a todos y cada uno de los participantes en las orgías.
Sin embargo conozco las respuestas.
El sexo nos nubla la cabeza y no deja lugar para nada más.
¿Yo iría a una orgía si me enterara que se puede apuntar cualquiera previo pago?
Evidentemente sí que iría.
¿Iría en las circunstancias actuales de pandemia?
Ahí sí que me pilláis.
Hasta que no esté vacunado ni se me ocurriría acercarme a una fiestecita como estas.
Yo soy así.
