La importancia de los fetiches en las relaciones sexuales


Todos tenemos uno o varios fetiches que nos excitan y enriquecen nuestra vida sexual.

Los hombres gays tenemos una amplia variedad de fantasías, objetos y situaciones que nos ponen a mil.

Ni siquiera tenemos que acudir a las prácticas bdsm para encontrar algo que nos haga llegar a un estado de excitación sensual tan precipitado como gozoso.

A continuación vamos a enumerar una serie de juguetes sexuales y lencería que se podrían reconocer como fetiches para una gran mayoría de hombres homosexuales.

Todos ellos se pueden comprar en una tienda fetichista como la que se encuentra pinchando aquí.

  • Lencería íntima masculina para hombres homosexuales.

Se trata de prendas ajustadas de látex o cuero, en color negro y rojo sobre todo, que realzan la masculinidad y las formas del cuerpo.

Podríamos denominarla para abreviar como lencería gay.

Entre la lencería que más puede llegar a excitar encontramos los slips, tangas, boxers y camisetas ajustadas con o sin mangas.

  • Arneses sexuales.

Es la vestimenta gay por defecto.

Todos nos imaginamos con un arnés de cuero o vegano cruzando nuestro pecho como única vestimenta.

O incluso nos excita sobremanera estar haciendo el amor con otro hombre cuya única prenda sea ese arnés que lleva colocado sobre su tórax y que nos vuelve locos de placer.

  • Esposas sexuales.

Quizá no sea del gusto de todos.

O a lo mejor es porque no lo has probado.

¿Eres sumiso o dominante?

¿Te gustaría que tu amante te esposara los brazos al cabezal de la cama mientras te penetra salvajemente?

¿O quizás seas tú el que se excita esposando a tu pareja?

En cualquiera de los casos, no hay que desechar nunca el probar los juguetes bdsm para tener unas relaciones sexuales más excitantes.

Deja salir tus más oscuras fantasías.

  • Palas, látigos o fustas.

Azotar o ser azotado, esa es la cuestión.

En el clímax del placer un juego sado masoquista siempre puede llevarte a ti o a tu pareja a un nuevo nivel de lujuria.

Si eres de los que les gusta azotar, elige un látigo de cuero vegano para jugar con tu chico.

Si te gusta que te azoten, que tu pareja use una pala para darte pequeños golpes que se convertirán en descargas de placer.

Eso sí, todos estos juegos se deben realizar desde un profundo respeto y consentimiento mutuo, sin llegar a superar los límites que los participantes se marquen.

  • Máscaras.

Y para terminar, no podía faltar un clásico entre los clásicos del fetichismo, tanto heterosexual como gay, y que es la máscara.

Taparse la cara, los ojos, la boca, toda la cabeza… Es un juego de rol extremo que conduce a nuevas situaciones y sensaciones de disfrute.

El placer del fetichista es llevar objetos en su cuerpo que realcen ese deseo oculto.

Las máscaras nos tapan, nos ocultan, nos hacen ser otras personas.

Es por eso que al ponerse una máscara una persona puede ser cualquier otra. Incluso un vicioso del placer extremo cuyo único deseo es llegar al clímax más absoluto con su pareja o por qué no, con mucha más gente.


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